El papel más absurdo del mundo

Papeles, papeles y más papeles. Fotocopia por triplicado de su póliza de seguro, copia compulsada de su título, factura cotejada de la compra del ordenador – dos copias, señor, por favor. ¡Le falta la apostilla del Departamento! ¡No sirve! Señor, la firma no se lee bien… Ésta sí se lee, pero no es válida porque está escrita con bolígrafo negro (última chorrada de los burócratas, ¿nunca os ha pasado?). Profesor, tiene Vd. que firmar al margen además, si no el documento no tiene validez… ¡La póliza tiene que ir en papel timbrado! ¡El sello tiene que cubrir la firma!…

¡¡SOCORRO!! ¡¡Que alguien nos libre de tanto papel inútil!! Nos pasamos un tercio de la vida durmiendo, otro tercio trabajado y el otro… haciendo papeleos. ¿No estáis hartos? ¡Cuánta pérdida de tiempo! Vivimos en el paraíso de la burocracia. He vivido en tres países diferentes y en ninguno me han pedido tantos papeles como en éste. Ni por asomo, vamos…

Ahora, eso sí: el papel más alucinantemente absurdo que me han pedido en mi vida no me lo solicitaron en España sino en Nicaragua. Lo voy a contar, pero antes debo jurar por lo más sagrado que no voy a exagerar ni un ápice. Todo lo más novelaré un poco la historia porque han transcurrido 14 años y no recuerdo todos los detalles…

Mi fratello y el coche de marras

Mi fratello y el coche de marras

Corría el año 2000 cuando Sandra y yo visitamos a mi hermano Gabriel y a mi cuñada Pilu en Nicaragua, país al que tengo un cariño especial desde que fui por primera vez en 1990, justo cuando se venían abajo el sandinismo y su Revolución. Era mi tercera estancia en el país del pinol y del maíz y fue muy especial porque conviví con Gabriel y Pilu, que vivían allí desde hacía varios meses trabajando en cooperación internacional. Tenían un coche (carro, como dicen allá) de esos tipo furgoneta donde la cabina solo tiene dos asientos y la parte de atrás es una gran caja rectangular (una tina, en jerga nica) donde puedes cargar bártulos, aperos de labranza, troncos o a veces incluso personas a las que das raid (auto-stop en nicaragüense, ¿alguien adivina por qué se dice así? 😉 ). El caso es que queríamos ir a San Salvador en coche, lo que implicaba cruzar por tierra dos fronteras (Nicaragua-Honduras y Honduras-El Salvador). Mi hermano contó nuestros planes en el trabajo y alguien le puso sobre aviso: para sacar un coche del país, era obligatorio llevar consigo un papel especial que expedían en el Ministerio de Transporte e Infraestructuras. “Apúrese, que tardan bastante”, le dijeron.

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Frontera de El Amatillo entre Honduras y El Salvador. Aquí ya habíamos conseguido sacar el coche de Nicaragua 🙂

Dicho y hecho. Mi hermano fue a la ventanilla de atención al público del Ministerio de Transporte e Infraestructuras, donde le pidieron el original de su licencia de conducir internacional con la apostilla de La Haya, más el original del permiso de circulación del carro por triplicado, más la fotocopia cotejada de su pasaporte, más la copia timbrada de la tarjeta de propiedad del vehículo. Llevó todos los papeles unos días más tarde y le dijeron que volviese en una semana. Volvió y le dieron un papelito sellado y firmado por el funcionario de turno para que con él pidiese cita en la Dirección de Transito Nacional de la Policía Nicaragüense, donde mi hermanito se personó al día siguiente con el susodicho papel para encontrarse con que ahora le pedían además la fotocopia compulsada del certificado de matriculación, la factura original de compra del vehículo, la inspección técnico-mecánica vehicular vigente y aprobada, además de cuatrocientos diecisiete papeles adicionales a cuál más difícil de conseguir. Cuando reunió los papeles le volvieron a dar cita en la ventanilla de la Dirección de Tránsito Nacional, donde Gabriel llevó un expediente completo con tooooda la documentación generada por la Dirección de Registro Nacional para que, una vez puestos todos los sellos y las firmas del Secretario, el Presidente y el mismísimo güegüense, fuese con el nuevo papel a la Dirección General de Servicios Aduaneros. Allí le dijeron que le avisarían cuando el papel, EL papel, el papel definitivo, el papel sagrado, estuviese listo y mega-firmado y ultra-sellado.

Subido en la tina de la Toyota de mi hermano

Subido en la tina de la Toyota de mi hermano

Solo faltaban unos días para iniciar el viaje y yo, que ya llevaba varios días en Managua, estaba ansioso por conseguir el salvoconducto. En una tórrida y húmeda mañana de Agosto, acompañé a mi hermano a la ventanilla final. Habíamos llegado a la meta. Muy solemne, el funcionario rebuscó en una carpeta, sacó un sobre amarillo y, muy serio y circunspecto, se lo entregó a mi hermano. Impacientes por abrirlo y comprobar que todo estaba en orden, le dimos las gracias, corrimos al coche, nos sentamos y abrimos el sobre.

Ante nuestros ojos apareció un papel apergaminado con no menos de cuatro sellos (alguno en relieve) y cinco firmas (alguna con letra cervantina). El texto era breve y decía exactamente así:

“Sirva el presente documento para recordar al funcionario encargado del control del puesto fronterizo de Las Manos, departamento de Nueva Segovia, que la Reforma del Artículo 7, Numeral 23, Dto. 715, publicado en la Gaceta Ministerial con fecha 27 de noviembre del año 1993 que regula las Pólizas de Exportación y Formularios Aduaneros establece que, desde el 1 de enero de 1994, no se requiere ningún permiso especial de este Ministerio para sacar un vehículo de la República de Nicaragua en los pasos fronterizos lindantes con la República de Honduras. Por ello, el dueño del vehículo objeto de este documento (furgoneta Toyota Land Cruiser placa M101392), D. Gabriel Ferrero, de nacionalidad española, con pasaporte número AAA000000, podrá atravesar la frontera sin necesidad de presentar ningún documento adicional además del certificado de matriculación del vehículo.”

Nos quedamos boquiabiertos y sin saber si reír, llorar, matar al Ministro de Transportes, emborracharnos con Flor de Caña o comernos el papelito de marras con un poco de yuca y chicharrón.

Luego resultó que el viaje fue memorable e incluyó varias anécdotas muy divertidas, dos situaciones en las que casi nos matan – y no es una forma de hablar: es literal – y unas experiencias inolvidables en un país apasionante: El Salvador. Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

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13 thoughts on “El papel más absurdo del mundo

  1. Chema que bueno…..me imagino la cara de tu hermano y tuya…me suena esto tan familiar, lo del sello del sello de la firma de la firma para que pueda ser medio valido porque luego te piden otro papel que diga que ese papel es cierto…y estoy contigo deberíamos de perder menos tiempo haciendo papeles.

  2. 😀 😀 😀 😀
    Al menos el papel cumplía, reunía y tenía (elegí el verbo que te guste) toda la formalidad que semejante tomadura de pelo (y pérdida de tiempo) exigía. Le encontré una falla. Al sobre le faltó el lacre rojo. 😉
    😀 😀 😀 😀

  3. La burocracia!! Se nos caga de risa en la cara!!! Es un laberinto que vuelve siempre al inicio!!! Espero ansiosa la “casi muerte” en aquella travesía!!! Como siempre, un placer leerte!! Abrazonnnnn

    • LO de la “casi muerte” no tuvo tanta gracia, pero venga, un día lo contaré. La primera fue con unos mareros en un barrio chavolista de San Salvador (una villa) y la segunda volviendo ya a Managua (y ya dentro de Nicaragua) cuando nuestro coche quedó entre un camión y el coche de unos ladrones que disparaban a las ruedas del camión para obligarle a parar. Las balas pasaban silbando pegadas a nuestro coche… ¡¡de pánico!! Besos, Mery, y como siempre es una alegría verte por aquí (en diciembre nos vemos, pero en vivo :-))

  4. Bueno, bueno, es para tirarse del pelo!!! Pero bien, al fin os dieron el papelito de marras. Aunque, obviamente, sólo servía para envolver un bocata o así.
    Muy bueno.
    Besetes, Chema…

  5. Hola querido, me estoy poniendo al día de todos tus posts en el blog…llevaba muchísimo tiempo sin poder leerlo!
    A los franceses tambien les encanta el papeleo. Tengo una teoría y es que hay un gradiente Norte-Sur en el nombre de papelitos y sellitos y compulsas y firmas para la más mínima cosa (“el sur tambien existe”, si, sobre todo burocráticamente!). Y además con lo bordes que pueden ser los franceses.
    Una anécdota. Para obtener un permiso para hacer un experimento, tenía que demostrar que tengo por lo menos una licenciatura en biología. Así que les mandé la fotocopia de mi diploma de tesis. Y venga a esperar y a esperar a que contestasen y nada. Por fín llamé para hablar con el veterinario en jefe de la prefecture de Montpellier (o sea, a priori alguien con un cierto nivel de educación), y va y me explica que no me pueden dar el permiso porque…”el diploma tiene que ser en biología”, y yo ” pero ES en biología” y él, “pero es que aquí pone que eres filósofa”, por fín caí: en mi diploma pone que soy un Doctor of Philosophy (PhD) – así que le tuve que dar un cursillo. Siguiente problema: “y es que el diploma que nos has mandado es de una universidad extranjera [nb el Imperial College de Londres] y yo no sé si para obtener el doctorado en Inglaterra hay que tener la licenciatura o no”. Con dos cojones!! Total que al final tuve que pedirle al director de mi departamento una letra jurada sobre el honor de su madre y la vida de sus hijos atestando que sí, que de verdad de las buenas tengo una licenciatura en biología.
    Los hay que disfrutan dando por culo (mira, ya sé lo que poner en mi lápida!)
    Mil besos, te echo de menos!!!!
    Ana

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