Desigual

Sí, ya sé que Desigual es una marca catalana de ropa de estética neo-hippie, pero no, no es de eso de lo que quiero escribir hoy sino de otra cosa desigual: el mundo. La asociación OXFAM Intermón, una de las ONGs internacionales más respetadas, acaba de hacer público un informe acerca de las desigualdades en el reparto de la riqueza en el planeta que pone los pelos de punta. Si no tenéis tiempo (o ganas) de leer el informe completo, podéis leer aquí la noticia. Entre la multitud de datos escalofriantes que ofrece, llama la atención éste: 85 personas acumulan la misma riqueza material que la mitad de la población mundial (es decir, que 3.750 millones de personas). Ochenta y cinco tipos concretos (casi todos varones) con nombre y apellidos; hace unos meses os presenté aquí a uno de ellos. En términos de desigualdad, y no exagero, no hemos progresado nada desde la Edad Media.

Haciendo unos cálculos muy simples con los datos del informe y redondeando a los ricos (los pobres no tienen ni para redondearles), deduzco que cada una de esas ochenta y cinco personas atesora, en promedio, una riqueza material equivalente a 20 mil millones de dólares; enfrente, cada una de esas otras 3.750 millones de personas menos afortunadas posee 472 dólares.

Los números son tan desiguales que cuesta compararlos mentalmente; si los escribimos uno encima del otro igual queda más claro:

desigualdad

En otras palabras: cada “rico-súper-rico” puede comprarse 900 aviones Boeing 747 (Jumbo) para él solo, mientras al “pobre-normalito” su “fortuna” no le da ni para sacar un billete de avión (o de patera) que le lleve a un país donde quizá pueda tener la oportunidad de ser algo menos pobre y, si lo logra, no le quedará nada para pagar la multa que le impondrán por vender en la calle bolsos de Louis Vuitton falsos (imitación de los que usan las esposas de los 85 magníficos) ni para costearse el médico que le cure cuando pille una pulmonía porque – ay, amigo – los “ilegales” no tienen cobertura sanitaria gratuita (ya se sabe, no hay dinero….).

Estaréis de acuerdo conmigo si digo que un mundo así es una mierda de mundo. El sistema económico que permite esto y hace del mundo una mierda de mundo – donde unas pocas personas viven en la opulencia a costa de otros cuantos millones que padecen la miseria – no es producto del infortunio: lo inventamos nosotros. Y las leyes que sostienen ese sistema no llueven de las nubes: las aprobamos nosotros. La desigualdad y, con ella, la miseria, no son ni un accidente ni una casualidad: son una consecuencia.

Un “rico-súper-rico” posee 40 millones de veces más dinero que un “pobre-normalito”. ¿Alguien cree que, para conseguirlo, el primero trabajó 40 millones de veces más duro que el segundo? ¿O 40 millones de veces más tiempo? No solo eso: ¿para qué demonios quiere una persona tener 20 mil millones de dólares? ¿No les basta con cien millones? ¿O con mil millones, si cien le parecen pocos? Con 1.000 millones se puede vivir a cuerpo de rey. Vamos, digo yo. Te da para mansiones y coches de lujo mejores que los del marido de Ana Mato, langosta y caviar del bueno más sabrosos que los de la UGT de Andalucía, trajes de mucha mayor calidad que los de Francisco Camps y viajes de esquí más chulos que los de Luis Bárcenas. Mil millones de dólares dan para eso y para muchísimo (pero muchísimo, muchisísimo, muchisísisisisisisimo) más.

Imaginemos que cada uno de los 85 “ricos-súper-ricos” se queda con 1.000 millones de sus dólares y entrega los 19.000 millones restantes. Imaginemos que lo hacen porque quieren. Bueno, eso es mucho imaginar… ¿no? Vale: imaginemos que lo hacen porque se lo imponen (impuesto viene de imponer) las Leyes de un planeta justo. Pues bien, con el dinero recaudado, y siempre según mis cálculos, podrían hacerse algunas cosas que harían del mundo una mierda mucho más pequeña (olería bien, incluso), como por ejemplo las siguientes:

* Evitar la muerte de los 9 millones de seres humanos que mueren cada año por hambre, y además…

* Erradicar la malaria, el dengue, el cólera y otras enfermedades mortales que causan 5 millones de muertes al año en el mundo, y además…

* Garantizar el acceso a agua potable a 2.300 millones de seres humanos que no disponen de ella, y además…

* Escolarizar a más de 500 millones de niños durante 15 años, y además…

* Construir 12.000 hospitales (pagando además – ¡vaya lujo! –  un salario justo a los albañiles que trabajasen en su construcción), y además…

* Pagar las deudas de todos los clubes de fútbol españoles (esto lo pongo porque a muchos les convencerá más que todo lo anterior junto y así gano adeptos), y además…

* ,,, y además otras cosas que queráis añadir: sumando todo lo anterior todavía nos quedan 15.000 millones por utilizar.

Y luego dicen que erradicar la pobreza es imposible. La supresión de los paraísos fiscales, el establecimiento de límites (en forma de tasas) a la libre circulación de capitales y el establecimiento de una Ley de impuesto de patrimonio de ámbito de aplicación mundial ayudarían bastante. Regulación, vamos: justo lo contrario de lo que se hace en el mundo capitalista desde el reaganismo y el thatcherismo de los años 80 del siglo pasado. En fin, me voy a callar ya porque lo que estoy diciendo son obviedades.

De todo esto (de desigualdad) y de otras cosas se hablará en el Foro Económico Mundial (el famoso Foro de Davos) que comienza mañana miércoles en Ginebra. A sus sesiones asistirán más de 2.500 líderes políticos mundiales (incluyendo 40 jefes de estado o de gobierno), pero entre ellos no estará el presidente del Gobierno de España porque – cito textualmente – “no tengo tiempo y hay que descansar un poquito“. Pero tranquis, que no cunda el pánico: nuestras autoridades políticas han decidido enviar a Ana Botella para que nos represente (no, no es coña, que ya oigo las carcajadas). Entre su nivel de inglés, su sólida formación intelectual, sus conocimientos de economía, su preocupación por las desigualdades sociales y su claridad de ideas, tenemos el éxito garantizado.

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3 thoughts on “Desigual

  1. ¿Cómo lo hacemos? digo… convencer a esos 80 de donar esos 19.000 millones. Parece que la carga en la espalda de tal cantidad de “ganancias” los vuelve COSA. Es que parece que el resto del planeta “no trabaja porque no quiere”, no son “emprendedores”,”no ven sus oprtunidades”… Bueh! la lista de frases que me conozco para justificar la pobreza de los “otros” y su excesiva riqueza (??) es tan grande y larga como millones ellos atesoran y no se sabe para qué “ñurda” (palabra jujeña muy común entre la gente común que no quiere decir lo que aqui en España se dice tal cual sin miedos)los quieren.
    Abrazos Chema. Ya te extrañaba.

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