La evidencia de la muerte

Soy un científico y, por lo tanto, trabajo con la evidencia. La evidencia es una certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar, y es eso lo que buscamos en ciencia. La buscamos con anhelo y, cuando la encontramos y conseguimos demostrar su existencia, la comunicamos a los cuatro vientos para que todos la conozcan y cuenten con ella.

En la vida, la evidencia y la inexistencia de la duda deberían, sobre el papel, calmar nuestra ansiedad. Lo evidente no debería asustarnos porque sabemos que no podemos hacer nada para evitar que exista. La evidencia se debería asumir como segura y, por lo tanto, como inevitable.

La mayor evidencia que existe es la de la muerte. Todos moriremos. No sabemos cuándo, cómo, dónde y con quién, pero sabemos que un día ocurrirá. Todos, sin excepción, moriremos. Todos. No existe la menor duda.

La muerte es la mayor evidencia de la vida y, sin embargo, esa certeza no ayuda ni un ápice a aceptarla cuando le llega a alguien a quien quieres tanto. Aunque sepas que va a llegar, aunque sepas que está cerca, aunque sepas que ya llama a la puerta, la muerte entra en tu casa, te golpea y te demuestra que no por ser evidente deja de ser asquerosa, sucia, maldita, sinvergüenza y malnacida.

La evidencia, la maldita evidencia, nunca consuela.

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6 thoughts on “La evidencia de la muerte

  1. No hay otra, Chemita, aunque nos parta el alma.
    Y caen las horas o sale el sol y mas tarde oscurece y vuelve a salir el sol, con una indiferencia que abruma, como si tal cosa….

  2. Querido Chema,
    Tus palabras me ayudan a reflexionar. Pero lo cierto es que donde hablas de evidencia, tal vez yo diría certeza, aunque la certeza y la evidencia no son lo mismo. La certeza es, diría, la percepción subjetiva de que algo es real. Pero yo me refiero a lo que es cierto, real, verdadero, aunque no siempre tengamos la certeza de ello, ni siempre sea evidente. Creo que hay “evidencias” que no son ciertas, del mismo modo que hay realidades, verdades, que no son evidentes.
    Pero Chema, lo que quiero decirte es que, en verdad, no consuela lo que en tus palabras llamas evidencia, la evidencia científica. La ciencia es una parte importantísima de nuestras vidas, pero la ciencia no lo es todo ni puede abarcarlo todo. No tiene la última palabra.
    Yo tengo la certeza de la existencia de Dios y no puedo demostrarlo, ni lo pretendería jamás, utilizando el método científico puesto que no es el adecuado (si bien tampoco puede negar la existencia). El método para conocer “algo” no lo determinamos nosotros, es ese “algo” el que determina el método que nos permite conocerlo. En mi vida, respecto de la certeza de Dios, se impone la experiencia del encuentro con una Persona que sí que responde a lo que, de otra manera, no tendría respuesta y me quitaría la vida, me robaría la paz. Si la vida fuera sólo ciencia, para mí no tendría sentido alguno continuar, porque la ciencia sólo puede explicar parcialmente las cosas esenciales de la vida, que se resumen en el amor, en ese “una persona a la que quieres tanto”.
    Las respuestas a las cuestiones fundamentales de la vida, a nuestros anhelos de justicia, de paz, de equidad, de bien… no las encontramos en la ciencia. Puede ayudarnos, pero no nos puede determinar.
    Ánimo Chema. Rezo. Ultreia et Suseia!

  3. Yo suscribo la opinión y la esperanza que nos transmite Lidia.. Ultreia .. Ánimo, un poco más… La muerte sinvergüenza no es el final, es sólo el principio de lo verdadero y eterno. .. Coco

  4. Quiero escribir con calma y no puedo. Te debo un email. Llevo seis días intentando sacar un rato largo y a solas para ello -necesitando sacarlo- y no lo consigo. En un email te hablo de esas evidencias científicas, de porqué no satisfacen el dolor en este asunto y de otras cosas que no querrás oír pero yo debo decirte porque para mí son la base de mi vida (y de mi muerte, también).
    Esto me ha pillado en Menorca, en la boda de mi cuñado. Quiero tanto a tu madre… si vosotros brilláis es porque ella dedicó su vida y su luz para que tu padre y vosotros brillárais en vez de brillar ella sola: eres su satélite, asíq ue sigue mostrando su luz, primito.
    Te quiero.

  5. La evidencia no consuela porque los científicos somos más propensos a aceptar el error que la evidencia.
    Y en la muerte no hay error.
    Los abrazos en un dolor tan grande como el tuyo tampoco consuelan. Pero ahí va el mío de todas formas, con toda la carga de su evidencia.

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