¡Gracias, maño!

labordeta6José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935-2010) fue un cantautor, poeta, escritor, político y profesor de Historia aragonés. Por ser, fue hasta guionista y presentador de un programa de televisión (“Un país en la mochila”) en el que nos descubría los rincones de la España rural. Fue un hombre realmente único y un ser humano extraordinario. Hoy, en el tercer aniversario de su muerte, quiero rescatar esta carta imaginaria que le escribí hace hoy doce meses. Como veis, el texto está plagado de enlaces: os invito a que los visitéis. Tenéis sus canciones y anécdotas a solo un click de distancia…

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Querido Labordeta,

Hoy hace dos años que el país se te quedó pequeño, agarraste la mochila y te fuiste a vendimiar estrellas por los caminos polvorientos de las galaxias lejanas. En estos dos años no he vuelto a escuchar ninguna canción tuya, y ahora creo que lo hice inconscientemente como si te guardase luto. Esta mañana dedidí dar por terminada mi pena y volví a escuchar “Canción de cuna sobre la tierra estéril“. Recordé entonces que esa fue la canción con la que te descubrí cuando, hace exactamente treinta años, un cura (lo que es la vida…) llamado también José Antonio me regaló un disco de carátula azul, marrón y roja (cielo, tierra y sangre) llamado “Tiempo de espera”.

Labordeta3Después de ese disco vinieron otros, y con ellos libros de poesía y después en prosa, y así aprendí que las acerollas solo se cogen en verano, que a varear la oliva no van los amos sino los ancianos, que para Santa Orosia crees que el verano irá bien, que voces diferentes se cruzan en el alba buscando la verdad, que las albadas de tu tierra se entonan por la mañana para animar a las gentes a comenzar la jornada o que Marcelino y la Miguela se han ido a la emigración. Con tu guitarra y esa voz tan seca y tan hábil y tan tuya, cantabas a lo profundo y a la vez a lo cotidiano como nadie lo había hecho antes. Cantabas muy mal (¡jodó!) ;-), pero cantabas verdades como puños que nos taladraban las entrañas y la conciencia.

Luego te metiste en política (¡a quién se le ocurre!) y fuiste el político soñado: con tu voz ronca de tío normal con quien me iría a tomar un Cariñena, defendías desde la tribuna del Congreso ideas progresistas y de sentido común que salían de tu cerebro privilegiado de cantautor, poeta, escritor y catedrático de historia, y lo hacías además sin pelos en la lengua (¡pese a que tu enorme bigote se afanaba en impedirlo!). Entonces quise ser aragonés (¡yo, que soy tan madrileño!) o al menos empadronarme en tu Aragón del alma para poder votarte y que cuando mandaras a la mierda a la bancada del PP fuese también en mi nombre, pero me conformé con aprender a amar a Aragón y a sus gentes, ir a Zaragoza siempre que pudiese (la semana próxima, por ejemplo :-)), malcantar tus canciones con mi guitarra (ya fuese en mi casa de Valencia o en una playita del Egeo griego – quizá Juan Pablo se acuerde de aquella noche), reír a carcajadas con tu humor leyendo tus libros (el del beduino lo releí dos veces) y querer ser como tú cuando fuese mayor e indocumentado.

En todos estos años nos enseñaste muchas cosas. De todas tus letras, de todos tus versos, de todas tus ideas vertidas en canciones, poemas, aulas de instituto o tribunas de oradores, me quedo con las dos palabras que elevaste al altar de las ideas sagradas. Una es Ciudadano; la otra es Libertad.

Luego vino la maldita enfermedad y tu salud “regular, gracias a dios” 😉 y al final te fuiste con tu mochila a tomar vinos a otra parte. Te recuerdo como tú querías: como un verano ido, como un lobo cansino, como un hombre sin más. Me quedo con tus enseñanzas y trato de hacerte caso siempre que puedo: canto, que aquí hay mucho que cantar; intento de hacer de la tierra  un lugar en donde quepan los que caminan y esperan, los que vuelven y se quedan; traigo de la mano al amigo que está lejos; si alguien queda parado le digo que es caminante… y nunca olvido que, pase lo que pase, rompan lo que rompan (y están rompiendo muchas cosas tus colegas del Congreso), habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad.

Hoy quiero acordarme de ti con dos de tus himnos: el “Somos“, que habla de las gentes de bien que pueblan la Tierra, y el “Canto a la Libertad“, que habla de esa utopía que, como dice Galeano, nunca se alcanza porque sirve para caminar.

¡Gracias, maño! Gracias, Labordeta.

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One thought on “¡Gracias, maño!

  1. ¡Ay Chema!! hago tu carta mia. Este hombre, este enorme poeta, porque es eso antes que nada, hizo lo suyo. Los poetas no solo escriben… hacen. Logran sentimientos de pertenencia y que hablemos a través de ellos. Que podamos caminar sintiendo que no estamos solos. Que su grata compañía nos enaltece con la amistad, el sostén, la palabra cierta.
    Gracias a la vida por hombres como este, porque estos hombres nos dan fuerza. Gracias Chema por recordarlo.

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