Ésta no es la vida privada de Javier Krahe

En unos días en los que no tengo mucho bueno que contar ni muchas ganas de escribir, he descubierto que solo me apetece escribir sobre Javier Krahe. Así de simple. Simplérrimo, como diría él. Este tipo de ojos claros, calva gris, barba de náufrago, cabeza calavérica y pluma brillante es capaz de arrancarme unas palabrejas aquí y una carcajada allá incluso cuando no sé ni qué decir ni de qué reír. Así es el Krahe éste: se coló en nuestras vidas para darnos motivos para reír y para pensar, además de para otras cosas que no se pueden escribir aquí…

Conozco a Krahe (al personaje, quiero decir) desde que yo tenía 14 años. Recuerdo muy nítidamente como una mañana de 1981 (creo que era febrero) mis compañeros del colegio y yo comentábamos entre leones y jirafas (no es metáfora, es que estábamos en el zoo de Madrid):

¿Visteis anoche en la tele a ese tío que decía “gilipollas” en una canción? – preguntaba uno, excitado. No hacía falta especificar en qué canal porque solo había uno y medio.

¡Síii! Pero cuando estaba a mitad de canción mi padre apagó la tele. Se enfadó y dijo que en España habíamos llegado demasiado lejos – contestaba otro.

Pues mis padres se reían y estaban encantados. Se besaban y decían que por fin en España había libertad.

Yo vi aquel programa y no podía dar crédito a lo que escuchaba. “Y yo con mi puñal como un gilipollas, madre, y yo con mi puñal como un gilipo-o-o-llas“, cantaba aquel tío barbudo y escuálido mientras mi abuela se santiguaba. Este George Brassens en versión madrileña era todavía un desconocido, pero ya se hablaba de él. “Marieta“, se llamaba aquella canción. Aquí la tenéis, mezclando un concierto más reciente con aquél de 1981:

Después pasaron los años y nunca se convirtió en un cantautor de masas como Sabina, con quien compartió escenario esa noche en “Si yo fuera Presidente” y también en aquel local tan mítico de las noches progres madrileñas llamado “La mandrágora” (os sonará por el disco que grabaron ahí). Después pasaron a actuar a menudo en el “Elígeme”, en pleno Malasaña, local que yo frecuenté en los 80 y en el que vi cantar a Krahe en directo por primera vez. Él siempre prefirió los Cafés o los locales pequeños. Le pasa como a Rafael Amor: podría llenar estadios si quisiera, pero no quiere. Y tampoco le pega a su música: se disfruta mejor (y las carcajadas retumban más) en la intimidad y el calor de las mesitas pegadas al escenario. No me imagino a Krahe cantando en la plaza de Las Ventas, por ejemplo. Él es más del Galileo Galilei o del Café Central. Siempre llena, siempre, desde hace más de 30 años. Una vez (noche de invierno de… pongamos… año 2001) recuerdo haber llegado hasta la puerta del Central, avanzando paso a paso en la cola, solo para escuchar como el portero (que vendía las entradas) decía “Lo siento, aforo completo“. Le había vendido la última entrada al que estaba justo delante de nosotros… Ana, estabas conmigo ese día, ¿te acuerdas?

No, no es un cantautor de masas, pero mucha gente le conoce porque la ha liado parda tres o cuatro veces. Yo creo que cuando Krahe la lía parda lo hace sin querer. Como con lo de cocinar un Cristo, por ejemplo. O como en 1986, cuando Krahe se atrevió a cantar su canción “Cuervo ingenuo” en el concierto “Joaquín Sabina y Viceversa” (del que salió el disco en directo que consagró al de Úbeda). Era la época del famoso referéndum de la OTAN, con el que Felipe González consiguió incumplir su promesa electoral de sacarnos de la OTAN pero sin incumplirla técnicamente (esos malabarismos ya no los hacen los gobiernos de ahora: incumplen sus promesas electorales con total impunidad, y punto). En “Cuervo ingenuo”, Krahe no abandona la ironía (consustancial a él) pero es más explícito en que otras canciones (producto de su – nuestro – inmenso cabreo por aquel timo del referéndum y por la deriva derechista del gobierno). Con una pluma de indio en la cabeza y su inseparable trompetilla en la boca, Krahe cantó aquella canción que comenzaba diciendo “Tú decir que, si te votan, tú sacarnos de la OTAN” y seguía con cuatro estrofas y media más recordando a González todos los desmanes de su gobierno (el paro, la tortura en las comisarías, el gasto militar, su amistad con Reagan, su abandono del socialismo…).

El concierto estaba siendo retransmitido en directo por la TV pública (no había otra) que entonces estaba completamente manipulada por el gobierno del PSOE (aunque eso no era nada comparado con lo de Urdaci durante el posterior gobierno de Aznar. Ahora con Rajoy vamos por el mismo camino). Pues bien, cuando comenzaron a sonar los primeros versos de “Cuervo ingenuo”, se cortó la emisión. Alucinante, ¿verdad? En la España de 1986 todavía había censura. Claro que en 2013 también la hay en Telemadrid y Canal 9, pero se lo curran más para que no se note tanto.

Yo os recomiendo encarecidamente que escuchéis a Krahe. Es muy difícil encontrar a un cantautor que cante peor que él (sí, he dicho peor; a su lado, Raimón o Labordeta parecen sopranos ;-)) pero que tenga una pluma tan irónica, tan fina, tan socarrona, tan madrileña, tan crítica con el poder, tan inteligente y tan carcajeantemente divertida. Escucharle es un placer para la inteligencia, una fiesta para la risa y una batidora para la conciencia.

Nadie ha escrito con tanta irónica y desternillante lucidez a temas tan diversos como el machismo y la violencia de género en “¿Dónde se habrá metido esta mujer?” (“¿Qué hace aquí este montón de ropa sucia? / le compré lavadora y ¿para qué? / Estas cosas me irritan, no me gustan / ¿Dónde se habrá metido esta mujer?“), o las diferentes modalidades de la pena de muerte en “La hoguera” (“Sacudir con corriente alterna / reconozco que no está mal / La silla eléctrica es moderna / americana, funcional”), o el suicidio en “Nembutal“, o el gasto público y la competencia ente pueblos vecinos en “Villatripas“, o la exuberancia de un cuerpo de mujer en “¡Olé tus tetas!“, o la masturbación en “Mi mano en pena” (“Y una mano amena mi pene sostiene, / no es mano de Irene, no es mano de Elena”), o una mujer que finge que no tiene un orgasmo en “Ron de caña“: “Tengo una novia que finge que no tiene orgasmos / y, al reprimir sus espasmos, al sofocar su laringe / me pone cara de esfinge. / Finge, finge, finge“), o la necesidad de diversificar los placeres de la vida en “No todo va a ser follar” (“No todo va a ser follar, no todo va a ser follar / habrá también que invitar a una barbacoa / y habrá también que acercarse hasta el quinto pino / y habrá que intentar cruzar Núñez de Balboa”)… ¡Son tantas! Poned más ejemplos vosotr@s en los comentarios :-).

Y con Krahe ocurre que cuando abandona por un momento la ironía y trata de hacer una canción cursi, no le sale cursi sino bonita. ¿A que nos sabíais que dos de las canciones de amor más tiernas del mundo están escritas por este madrileño crápula, transgresor, cínico, irreverente y genial llamado Javier Krahe? Pues sí: “Paréntesis“, donde un borracho hace el amor con una canción a la que acaba de conocer, y “Nos ocupamos del mar“, donde el amor se impregna de mar, de tierra y de otras cosas importantes…

Si queréis pasar un rato agradable y divertido, no podéis perderos este documental: “Esto no es la vida privada de Javier Krahe“. Tiene duración de largometraje así que, un día que tengáis tiempo y ganas de reíros (o de ahogar el llanto con sonrisas), poneos cómod@s, dadle al play y disfrutad…

No quiero que pasen muchos meses sin volver a ver a Krahe en directo. En el Café Central, si puede ser. Y con S.O.L.E., que nunca le he visto con ella. María, Ana, Cecilia, ¿os apuntáis también? Cumple 70 dentro de nada y eso habrá que celebrarlo. Iba a decir “habrá que darse prisa” pero me arrepentí a tiempo: estoy harto de que mis Llachs, Labordetas, Silvios o MercedesSosas se jubilen de la canción o de la vida. Hay que aprovechar mientras estén a tiro de concierto. Después, cuando dentro de unos años (muuuuuchos) se vaya a ligar con la Osa Mayor, y parafraseando la última estrofa de “El cromosoma“, “su muerte no nos llenará de tristeza porque las flores que saldrán por su cabeza algo darán de aroma“.

Pero para eso queda mucho. Hace pocos meses, al salir del juicio por haber “cocinado un Cristo”, los periodistas le preguntaron si seguiría escribiendo canciones sobre religión. “Sí, pero más sobre mujeres”, contestó con su socarronería habitual. Sigue, Javier, que te queda mucha cuerda :-). Eres único, tronco.

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7 thoughts on “Ésta no es la vida privada de Javier Krahe

  1. Es el Brassens español. Ama hablar de las “irreverencias” y del mundo quieto y acartonado que las ha convertido en eso. Pulga en la oreja de las personas “como uno” ¿viste?. Promueve inquietud en la quietud marásmica de este mundo desigual.¡¡Gracias Chema por darle un lugar en tu blog!!

  2. Sólo por cambiar estas caras de gilipo-oh-oh-llas, madre, que se nos han ido poniendo en estos ultimos dos años, y por sacarte una sonrisa en tiempos difíciles… Siiii, celebraremos esos 70 años de genialidad.
    Sigue escribiendo.

  3. Acabo de darle al enlace sobre el cristo cocinado, que no conocía.
    “Calcúlese un Cristo ya macilento para dos personas. Se le extraen las alcayatas y se le separa de la cruz, que dejaremos aparte. Se desencostra con agua tibia y se seca cuidadosamente”. Así empieza el cortometraje rodado en 1977 por Javier Krahe y Enrique Seseña en el que una voz en off va explicando paso a paso la receta para cocinar un cristo crucificado, aderezado con mantequilla y hierbas aromáticas. Tras meter la fuente de cristal dentro del horno, “se deja tres días y sale solo”.
    Maravilloso. Por cierto que no sabía que se podía (todavía) llevar a alguien a juicio por “blasfemia”. Me apunto al concierto de Krahe!!

  4. Como desearia estar junto a Ustedes para verlo y compartir ese momento. Que especial la frase que “las flores que saldran de su cabeza (peladita como la mia?)algo daran de aroma” Sera perfume a Esperanza y ganas de VIVIR. Bueno muy sentimental. Besos a SOLE y PALOMA.

  5. Maravilloso Krahe, hombre elegante, inteligente y sabio, muy sabio porque hay que ser muy sabio para que seas tú quien pase por la vida y no ella sobre ti y eso lo ha logrado él; eso y hacernos reir a los que, hace años, le seguimos. Nos ocupamos del mar es una de las mejores canciones de amor, sin duda.

  6. Hola, me ha gustado mucho el comentario. Coincido con la experiencia vital sobre Krahe. En mi caso el descubrimiento fue igualito que el tuyo.

    Resulta que estoy colaborando en un podcast que se llama “Amañece que no es poco” con un sección que se llama “Una del Krahe”. He publicado dos entradas, precisamente sobre Marieta y Cuervo Ingenuo, y encontré tu texto documentándome para hablar de Paréntesis.

    sobre Marieta “El día que conocimos a Javier Krahe” (a partir de 21:30)
    https://amanhecequenoespoco.wordpress.com/2014/12/04/episodio-26-piensa-mal-es-natural/

    sobre Cuervo Ingenuo “La liada parda de Javier Krahe” (a partir de 2:05)
    https://amanhecequenoespoco.wordpress.com/2014/12/28/episodio-27-podcastoria-especial-2-anos/

    Un saludo

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