Un cuadro y cinco amores

Probablemente no sea verdad, pero me gusta pensar que lo primero que uno ve al abrir los ojos por la mañana condiciona su día y, si ve lo mismo casi todos los días, su vida. En eso soy afortunado porque lo primero que suelo ver es la cara de S.O.L.E., el cielo a través de la ventana sobre las copas de los árboles y, de reojo, un cuadro que pintaron para mí cinco personas muy especiales y que es uno de los mayores tesoros que guardo en mi casa. Los pintores y las pintoresas  tenían entre 7 y 11 añitos. Lo pintaron para mí una mañana de agosto de 2011 y me lo regalaron el día que cumplí treinta y quince.

Aquel veranito de hace dos años, S.O.L.E., Vicky, Paloma y yo disfrutamos unos días de María y José Ignacio, que vinieron a vernos a Valencia con sus hijos: Carmen y Mario, Inés y Martín. Los cinco chavales lo pasaron en grande. Por la noche, dormían todos juntos en el sótano – convertido en auténtica comuna hippie – aunque lo de “dormían” es un decir: montaban unas juergas nocturas que duraban hasta las 4 de la mañana. La primera noche, a eso de las 2:40, estábamos los adultos de charla en el salón, pensando ya en irnos a la cama, cuando subió Mario (7 años) “a ver cómo estábamos “, dijo. Le preguntamos si ya dormían y respondió tan natural:

No, estamos jugando… Bueno, Martín está echando una siesta pero nos ha dicho que le despertemos dentro de un rato.

¿A que son unos genios estos locos bajitos?

chavales_piscina

De derecha a izquierda (como dicen en las fotos de los periódicos): Inés, Carmen, Martín, Mario y Paloma (NOTA: lo de la pelotita del Barça es un error de la fotografía. No sé cómo ha podido aparecer ahí ;-))

Por el día chapoteaban en la piscina o en la playa, y después nos ayudaban a hacer la barbacoa de la noche disfrutando como los niños que son con el fuego, las chuletas y la sobremesa. Por las mañanas, el primero que se despertaba era Martín (normal: era el único que por las noches “se echaba siestas”) y tomaba mate con S.O.L.E. en el fresquito de la mañana. Después se iban levantando los demás y venían todos juntos a despertarme a mí, que era el dormilón de la casa.

Era la segunda vez que montábamos este “campamento”, y seguro que no será la última (aunque estos días de semana santa no haya podido ser). Si disfrutar de la amistad es de las mejores cosas que hay en el mundo, hacerlo además con estas personitas tan especiales es un lujo para el alma. Podría contar mil anécdotas de ellos, pero eso lo haré en otra ocasión.

Cuando se acercaba el día de mi cupleaños, a SO.L.E. se le ocurrió que los cinco chavales podrían pintarme un cuadro como regalo. Dicho y hecho: compró un lienzo y unas acuarelas, dividió el lienzo en cinco partes (las cuatro esquinas más una central) y entre todos sortearon las zonas para que cada uno pintase lo que quisiese en la suya. Por turnos, fueron dando vida a una auténtica obra de arte.

Inés (10 años cuando pintó el cuadro) , en el noroeste del lienzo, dibujó una estrella amarilla tan sencilla, tan bonita y tan sin dobleces como ella sobre un campo lleno de claveles rojos, y debajo escribió mi nombre – en letras rojas – y un número: el 1. ¡Tú sí que eres la número uno, Inesilla! 😉

Al este de Inés, Mario (7 años) dibujó a unos niños (ellos) bañándose en un mar Mediterraneo tan azul como su alma bajo un sol tan rojo como su sentido del humor. También escribió su nombre, MARIO, en letras grandes, casi tan grandes como él que, aunque es bajito (ya crecerá…), tiene un corazón enorme.

Más al sur, Carmen (10 años) también dibujó un mar, un sol naciente y un cielo rojoazulado de amanecer. Precioso. Aunque lo he mirado muchas veces, todavía me impresiona el trazo de su pincel: delicado, como ella; lleno de arte, como ella; elegante, como ella. En lo alto del cielo escribió “Valencia”, para que nadie dudase dónde estaba ese trocito de mar.

En el suroeste del cuadro, Martín (el benjamín del grupo: 7 añitos) dibujó un Fórmula 1 de color rojo encerrado en una casa de color verde (te quedaste con ganas de probar el simulador, ¿eh, Martín? ¡A la próxima!). Encima del Ferrari firmó su parte del cuadro con su nombre (curioso: de los cinco pintores, solo firmaron los varones…). Debajo del coche, este niño con cara de hombre pequeño escribió una de las dedicatorias más auténticas que me han regalado nunca. La primera palabra en amarillo, la segunda en rojo: “MOLAS, TÍO“, me puso. ¡Tú sí que molas, tronco! 😉

En el centro del lienzo, Paloma (11 años), mi Paloma del alma, dibujó mi cara sobre un continente infantil (¿Albanta, quizá?) con fondo amarillo. Me dibujó sin barba, pero qué más da: el cuadro no pretendía ser hiperrealista. Al lado de mi retrato escribió “TE QUIERO“. Me encantó, Palomita ;-). Lo leo todos los días, pero en realidad no me hace falta: me lo dices sin necesidad de palabras cada vez que nos vemos.

cuadro_chavales

Y así quedó esta joya, esta obra de arte infantil que S.O.L.E. y yo decidimos colgar en la entrada de nuestra habitación para verla cada mañana. Estos días de vacaciones, chicos, os hemos echado de menos. Estamos deseando volver a montar el campamento (en Valencia, en Morata, en El Escorial o donde se tercie) para volver a disfrutarnos todos. Mientras, para que no nos olvidemos de lo bien que lo pasamos juntos, os hemos dejado este video de regalo con música de Joan Manuel Serrat y fotos de todos nosotros. Un beso… ¡No! Mejor cinco ;-).

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27 thoughts on “Un cuadro y cinco amores

  1. Ya me extrañaba a mí que dejaras fuera de la banda sonora de tu vida a Serrat y Aute. Me alegro de que lo hayas corregido. Me acabo de poner en el coche en Albanta cantado por Silvio del concierto Mano a Mano, en tu honor. Te llamamos en un par de semanas. Un fuerte abrazo. Juan

    • También forman parte de la banda sonora de mi vida y, aunque tuvieron “su momento”, a veces los vuelvo a recuperar. Con Aute me pasa que es al que más amé, aunque duró menos porque después de “Cuerpo a cuerpo” dejó de interesarme. Después, en 1993, estuve en Las Ventas en su primer mano a mano con Silvio (con Sandra y un panameño llamado Wilson)… y en 1999 otra vez, ahora con Quique (que andará por aquí ;-)), Cecilia (espero que también :-)), Laura, Nacho y Paula. Pensar en el Aute de mis veinte años es tan intenso que me duele el recuerdo, asociado a Madrid inevitablemente… Pero veo, Juan, que tenemos mucho de qué hablar. ¿Cuándo carajo quedamos a cenar los cuatro? 🙂

  2. Estoy horrorosa!!!!!!!!!!!!!!!
    En TODAS las fotos !!!!!
    Si hubiera sabido que las ibas a colgar en un blog me peinaba!!!!!
    Pero esta muuuuuuuuuuuuuuuyyyyy bien y booooonito!!!! Me encanta!!!!! ¿Te has dado cuenta que en la foto de Martín y Mario en el restaurante Martín tiene pinta de DRACULA?
    Jajajajaja
    Gracias por este suuuuuuuuuuuuuuuper detalle!!!
    Todos tenemos muchas ganas de verte a ti a S.O.L.E y Palomita!!!
    Ines

  3. Hola Chema, muy chulo el post!! La verdad es que lo pasamos muy bien en Valencia todos juntos. Me apunto a la idea de repetirlo.
    PD:sigues siendo la única persona del mundo que me llama Jose Ignacio. Me recuerda al colegio, pero para ser sincero del cole y mi nombre solo recuerdo una frase “Doria, get out!!”

    Un abrazo

  4. ¡Ay Chema! que ese cuadro siempre te recuerde, que los niños (y los locos), SIEMPRE dicen la verdad y que cuando parten y te dicen “adiós” podrás ver pasar a tu alrededor, convertido en realidad, tus sueños para ellos. Y eso es lo mejor: descubrir, que buscan la felicidad, que tienen amigos, que son honestos, leales y laburadores. Me gustó tu recuerdo para estos niños!!

  5. ¡Qué bonito Chema! Me ha encantado, es un curro montar todo esto, un super detalle.. Coincido con Inés en que las fotos no me favorecen mucho, igual que la foto del mate jejejej. Pero de todas maneras, eso es lo de menos.
    ¡Espero que este verano podamos repetir el campamento!
    ¡Muchos besos para todoooooos!

  6. Me encanta el blog y el video tambien.Lo mejor a sido el cuadro.Yo casi no me acuerdo de la vez que fuimos en invierno.Tengo ganas de vernos este verano en Valencia..BESOS MARIO.

    • Rectifico oficial y públicamente: Don Mario, SuperMario, tenía 8 años cuando vino en verano. ¡¡Tronco, que cada día estás más grande!! El otro día por teléfono ya tenías voz de mayor. Tienes que venir pronto a Valencia porque si no ya estarás más alto que yo. Un beso.

  7. Hey esto es un gran poste. Puedo utilizar una porcin en ella en mi sitio? Por supuesto ligara a su sitio as que la gente podra leer el artculo completo si ella quiso a. Agradece cualquier manera. fdkdeafekfdd

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