Recorrido por Madrid con Sabina de fondo

¡Muy buenas!

Hace tiempo que quería trasladar aquí un texto que escribimos S.O.L.E. y yo sobre Madrid lleno de referencias musicales. Hace unos meses, Pedro y Sonia viajaron “de González Catán a Tirso de Molina ” – como dice la canción – y, ya que nosotros no íbamos a estar, quisimos guiarles por el Madrid más Sabiniano. Imaginamos para ellos un recorrido por las calles de mi pueblo siguiendo la letra de las canciones de Sabina: hay en ellas tantas referencias a “esa ciudad tan invivible como insustituible” que es fácil dejar que sus versos guíen tus pies.

Como en un blog puedes poner tantos enlaces como quieras, copio aquí el texto (adaptado y ampliado) con todos los vínculos a las canciones de Sabina a las que hacemos referencia en esta pequeña guía. Los links a las canciones están en azul clarito, pero eso ya lo sabéis. Si vais a viajar a Madrid, o si ya estáis allí pero queréis hacer esta especie de peregrinación sabiniana (¿Miguel? ¿Natalia? ¿Joaquín?), aquí tenéis una propuesta. Podéis imprimirla a modo de guía, pero entonces perderéis los vínculos informáticos a las canciones. No importa: cantadlas vosotros para acompañar el paseo. También perderéis el recorrido en googlemaps que encontraréis al final del texto, pero tampoco importa: está bien perderse de vez en cuando, ¿no? 😉

En el texto además hay muchas referencias a Buenos Aires, que es una ciudad que comparte alma con Madrid. Si eso os despierta las ganas de visitar el Río de la Plata… hacedlo, escribid una guía con canciones de Baglietto, Fito, Leon Gieco o Rafael Amor, y enviádnosla después.

Os dejamos con Madrid y con Sabina. Besos a todos.

calle_melancolia_madrid

El recorrido de este Madrid con Sabina de fondo arranca en la Calle Libreros. Bajad por ella hasta llegar a la Gran Vía, torced a la izquierda y llegad a la Plaza de Callao. La Gran Vía madrileña es como Corrientes, con sus cines, teatros y luces de neón, así que ya veis: en Madrid también puede citaros la luna en Corrientes esquina a Callao

En Callao tenéis la FNAC, por si queréis comprar libros o música: ahí no faltan. Al salir de la FNAC, bordead el edificio, dejándolo a vuestra izquierda, y bajad por la Calle del Carmen. Llegaréis a Doña Manolita, donde compró suerte aquél loco que se escapó de Ciempozuelos e invitó a la Cibeles a bailar un vals

Comprad un décimo de Lotería, volved sobre vuestros pasos y girad a la izquierda por la primera, girad después a la derecha al llegar a la esquina con Misericordia y pasad por delante del Monasterio de las Descalzas. Seguid recto por la Plaza de las Descalzas y continuad sin girar por la Calle de la Flora hasta el final de la misma, entrando en la Plaza de Ópera (llamada oficialmente Plaza de Isabel II). El edificio que hay al fondo de la plaza es el Conservatorio de Música, donde yo tenía mi clave de sol y mi reloj de pulsera y donde pasé muchas tardes de mi niñez leyendo partituras y tocando el piano.

Buscad el Café del Real, en el lado izquierdo de la plaza, y tomad un café dejando que el tiempo pase sin prisa. En ese edificio vivía Violeta, la nínfula protagonista de “Ópera Prima”, la primera película de Fernando Trueba, en aquella buhardilla tan hippiosa.

Bordead ahora el Conservatorio (y el Teatro Real, que es su parte de atrás), dejando el edificio a vuestra izquierda, y coged Arrieta y Felipe V hasta llegar a la Plaza de Oriente, la más grande de Madrid. Allí podéis ver en todo su esplendor el Palacio Real, donde vivieron los reyes hasta que en 1931 se proclamó la República Feliz. También, un poco más a la izquierda, está la Catedral de la Almudena, que es junto con la Catedral de Buenos Aires una de las más feas que conozco. Hasta en eso se parecen: no sé si es B Aires o Madrid (no es Sabina pero sí su enemigo íntimo).

Tomad otro café en el solemne Café de Oriente, y entrad por Carlos III de nuevo hasta la Plaza de Ópera. Girad a la derecha, en la esquina del Café del Real, bajando por la Calle Escalinata. Ahí, en el número 15, vivía una amiga de la adolescencia, hija de un famoso político del Partido Comunista – Nicolás Sartorius – y en esa casa conocí una tarde de 1981 al mismísimo Rafael Alberti, que era el padrino de mi amiga Natalia. Bajad ahora por Escalinata y callejead hasta la Calle Mayor. Os toparéis casi de bruces con el Mercado de San Miguel, donde iba yo a comprar con mi madre de niño. Ahora está lleno de barecitos de tapas. Probad alguna y girad ahora por la Calle Mayor hasta la entrada de la Plaza Mayor, la más importante del Madrid del siglo XVII. Si os habéis quedado con hambre, hay varios bares en las callecitas de acceso a la plaza donde dan los mejores bocatas de calamares de Madrid.

Disfrutad de la Plaza Mayor. En tiempos fue la plaza de toros de la capital del reino, hasta que se construyó la de la calle Aragón y más tarde la Plaza de las Ventas, donde Manolete tuvo tardes de gloria vestido de purísima y oro… Salid de la Plaza Mayor por el Arco de Cuchilleros y bajad por la Calle Toledo. Girad a la derecha hasta llegar a la Calle de la Cava Baja, repleta de bares y tascas. Entrad en alguna (en más de una, si puede ser) y disfrutad de unos callos a la madrileña o de unas croquetas de jamón.

Al llegar al Mercado de la Cebada, girad a la izquierda por la Plaza de la Cebada hasta la Plaza de La Latina, centro neurálgico del Madrid de tapas. Seguid recto por la Calle de las Maldonadas hasta llegar a la Plaza del Cascorro. Si fuese domingo por la mañana, ahí arrancaría el Rastro, el mayor mercadillo de antigüedades, baratijas y cosas robadas de Madrid. Allí iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte carricoches de miga de pan y soldaditos de lata, hasta que te volviste al Río de la Plata

Al llegar a la Plaza del Cascorro, girad a la izquierda y subid unos metros, girando después a la derecha por la Calle del Duque de Alba hasta llegar a la Plaza de Tirso de Molina. Habréis llegado al centro del Madrid Sabiniano andando y no en Metro por la línea 1: Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal, donde queda tu oficina para irte a buscar, y es mejor porque en Madrid el metro huele a podrido, carne de cañón y soledad. También habréis llegado por fin de González Catán… a Tirso de Molina, que trajín, de España a la Argentina (¿o es al revés?), ¡qué ajetreo, qué mareo, qué ruina! ¡¡Por fin!! El centro del Madrid más sabiniano, porque Joaquinito vive ahí: en los aledaños de Tirso.

Seguid recto y salid de la plaza por la Calle de la Magdalena. Llegaréis a La Recoba (en la vereda de la izquierda), un local argentino que es pizzería de día y café de tragos y tango en vivo por la noche. Entrad y echad un vistazo a las fotos de Sabina: dicen las malas lenguas (como te digo una co’, te digo la o’) que en La Recoba se emborracha muchas noches y que la peruana tiene que ir a buscarle toda enojada tres horas después de amanecer…

Seguid por la Calle de la Magdalena hasta llegar a la Plaza de Antón Martín, donde como todo el mundo sabe hay más bares que en toda Noruega. La plaza es más bien fea, pero hay una escultura de Juan Genovés que me encanta (al lado de la entrada del Metro) llamada “El abrazo”, que representa a presos políticos saliendo de la cárcel para abrazarse a los familiares que les esperan fuera. Un poco más abajo, bajando unos metros por la Calle Atocha, tenéis el “Museo del Jamón” con jamón del bueno de todos los tipos y precios.

Girad ahora a la derecha por la Calle del León, después a la izquierda por Calle de las Huertas (que da nombre a este barrio, también conocido como “barrio de las letras”) y otra vez a la derecha por Echegaray. Un poco más arriba, en el número 17, encontraréis la taberna “Los Gabrieles”, una de las más famosas y antiguas de Madrid. No olvidéis que “a la hora de la zambra, en “Los Grabieles” mientras “por Ventas madrugaba el pelotón”.

Volved sobre vuestros pasos por Echegaray hasta la Calle del Prado, girando entonces a la derecha hasta desembocar a patita en la Plaza de Santa Ana a hacer barra fija en una discoteca infestada de guiris, bolingas, taquimecas. La Plaza de Santa Ana es una de mis plazas favoritas de Madrid, y está llena de tabernas y cervecerías. Os recomiendo tomar unas tapas y unas cañas en la Cervecería Alemana y en la Cervecería Santa Ana, un vino en la vinoteca de la esquina (la esquina del Teatro Español), y después es aconsejable tomar algún trago en la terraza del Hotel Reina Victoria, el más taurino de Madrid: allí se alojan desde hace décadas los toreros que van a Madrid a torear en Las Ventas (Maestro, le presento a Lupe Sino, lo dejo en buenas manos, matador).

Salid de la plaza por la esquina del Hotel Reina Victoria (dejando el hotel a vuestra derecha) y llegad a la Plaza del Ángel (que en realidad no es una plaza). Allí está uno de mis rincones: el Café Central, uno de los templos del jazz, uno de los Cafés de más solera, uno de los escenarios habituales de Javier Krahe. No os lo perdáis.

Continuad por la Plaza del Ángel y llegad hasta la Plaza de Jacinto Benavente. Si es la hora, entrad en los Cines Ideal a ver alguna peli en versión original. Estos cines se llamaban hace años “Cine Carretas”, donde a Juana la Loca una mano de hombre cada noche buscaba en su bragueta.

Girad a la derecha y tomad la Calle Carretas hasta la Puerta del Sol, el centro de Madrid, el punto de partida de todas las carreteras radiales (hay una inscripción en el suelo que dice “Km. 0”). El edificio del reloj, desde donde cada 31 de diciembre se celebra la llegada del nuevo año, es hoy la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, pero hasta 1975 era la Dirección General de Seguridad, en cuyos calabozos se torturó a cientos (miles) de presos políticos durante la dictadura.

Si estáis golosones, comprad alguna ensaimada en la confitería La Menorquina, en un extremo de la plaza.

Después de contemplar la estatua del Oso y el Madroño, símbolos de la ciudad de Madrid, girad por la Calle de Alcalá (la más larga del pueblo) hasta llegar a la esquina con Gran Vía. Esa esquina la pintó Antonio López en su cuadro más famoso. Seguid por Alcalá hasta llegar a Cibeles. Divisaréis al fondo a la diosa, con la Puerta de Alcalá más atrás todavía, cuando bajéis por la Calle Alcalá: es una de las vistas más emblemáticas de Madrid.

¿Qué decir de La Cibeles? ¿Quizá que habían pasado ya los nacionales, habían rapado a la “señá” Cibeles? ¿Que el loco que se fugó de Ciempozuelos quiso sacarla a bailar un vals, como dos enamorados, y dormirse acurrucados a la sombra de un león? ¿Qué un taxista que pasaba se quedó mudo al ver como empezaba la Cibeles a llorar? Y chocó contra el Banco Central (hoy el Banco de España), al otro lado de la plaza… También que los madridistas celebramos allí los títulos futboleros, también que está flanqueada por el Palacio de las Telecomunicaciones, antaño sede de Correos y hoy sede el Ayuntamiento donde ejerce la ínclita alcaldesa aznariana que mancha con sus gilipolleces el espíritu de mi pueblo cada vez que abre la boquita.

En una esquina de la plaza está la Casa de América, cuya sede es el Palacio de Linares. ¡Cuidado no paséis por ahí solos de noche! Dicen que está embrujado y que habitan en él los fantasmas…

Girad a la derecha por el Paseo del Prado, nuestra particular 9 de Julio. Un poco más abajo, en la vereda de la derecha según bajáis, está el Museo Thyssen-Bornemisza, uno de los más modernos de Madrid con una colección de pintura impresionante. Merece una visita. Al salir, seguid bajando por el Paseo del Prado hasta llegar a la Plaza de Neptuno, donde celebran sus triunfos los futboleros del Atlético de Madrid. Girad a la derecha y subid por la Carrera de San Jerónimo. Llegaréis al pórtico de los leones del Congreso de los Diputados, que era la sede de la soberanía popular hasta que hace pocos meses el Banco Central Europeo, el FMI y la señora Merkel empezaron a gobernar España. Disfrutad de la solemnidad el edificio y del recuerdo de lo que fue…

Volved sobre vuestros pasos, de nuevo hacia el Paseo del Prado, y girad a la derecha al llegar. Cruzad la ancha avenida y llegaréis al Museo del Prado, la mayor pinacoteca de Europa con permiso de L’Hermitage y del Louvre. Entrad en el museo. Si queréis ver todas las obras allí expuestas, saldréis de nuevo a la calle al cabo de dos o tres días con sus noches. No os perdáis a la maja desnuda que cobra quince y la cama, y a la maja vestida que no se deja besar.

Cuando lo hagáis, seguid Paseo del Prado abajo hasta llegar a la Glorieta de Atocha. Recordad: a mitad de camino entre el infierno y el cielo, yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid… Girad a la derecha por la Calle de Santa Isabel y llegaréis al Museo Reina Sofía de Arte Contemporáneo. Es el complemento perfecto al Prado y al Thyssen (eso suponiendo que a estas alturas os queden ganas de ver arte). Volved a la Glorieta de Atocha (un piso en Atocha no queda tan cerca del cielo, nos vimos tres veces, la cuarta se vino a dormir), subid un poco por el Paseo del Prado (como queriendo volver el Museo del Prado), y girad inmediatamente a la derecha por la Cuesta de Moyano. Id parando para tomar aliento en cualquiera de las casetas de la calle, donde podéis comprar las últimas novedades editoriales en esta Feria del Libro callejera que está abierta todo el año. Al final de la cuesta, cruzad la avenida y entrad en el Parque del Retiro que, como dice Krahe, “es un jardín con un Palacio de Cristal”.

Seguid por el parque hasta la estatua de Lucifer. Hasta en eso somos especiales los madrileños: le dedicamos una estatua a mi amigo Satán: Las doce marcaba el reloj de la sala rendido de sueño apagué la luz cuando oí una fuerte voz que me llamaba y aparecióseme Lucifer… Si todavía no os habéis condenado a los infiernos, girad entonces a la izquierda y llegaréis hasta el Palacio de Cristal (mi rincón preferido para los ratos de soledad – soledad con minúscula; mis ratos preferidos con Soledad, con mayúscula, son otros…). Chabolas de uralita, Palacio de Cristal… Continuad hasta el Lago del Retiro. Pasead despacio y disfrutad del ambiente, sobre todo si es domingo por la mañana. Sentaos a tomar algo en alguno de los chiringuitos, dejad que os lea las manos alguna bruja o prestad atención a los magos que hacen sus trucos de cartas mientras los marroquíes os deleitan con u concierto de percusión desde el otro lado del lago.

Seguid después recto hasta encontrar la Avenida de México (dentro del parque) y la salida a la Puerta de Alcalá. Salid del parque, aunque no dé a la gloria la Puerta de Alcalá… Girad a la izquierda y bajad por la calle de Alcalá hasta Cibeles de nuevo, pero no choquéis contra el Banco Central si la veis llorar.

Al llegar a la “9 de Julio”, girad a la derecha (ahí cambia de nombre y se llama Paseo de Recoletos). Cruzad la ancha avenida y seguid caminando hasta llegar al Café Gijón: el Café más bonito del mundo (junto con el Tortoni). Para mí está lleno de recuerdos. “El tiempo es el espacio entre los recuerdos”, dice una inscripción que hay en el Café, y sentados en sus mesas de mármol están algunos de los mejores recuerdos de mi vida: desayunos legañosos con María, tardes de cafés y charla interminable con Cecilia o con Ana, o largas mañanas de Sábado en compañía de El País o de un buen libro, entre sorbos de café y humo de Ducados (cuando fumaba). Entrad, tomad un café, y rendid homenaje a Alfonso, el vendedor de tabaco y cerillas del Café, que murió en 2006 después de ocupar su rincón del Café durante 40 años. “Aquí vendió tabaco y vio pasar la vida Alfonso, cerillero y anarquista”, dice una placa que preside su kiosquito escrita por su amigo Pérez Reverte, al que podéis encontrar en alguna de las mesas en plena tertulia literaria…

Quizá, en otra mesa, veáis a Gámez el astronauta, Gastón el flauta, Mari la tetas, el novillero poeta con su mujer, el pobre don Agapito y un camellito sin dientes sobrino de un primo hermano de algún pariente asturiano de Víctor Manuel

Salid a la calle y seguid subiendo por el Paseo de Recoletos hasta llegar a la Plaza de Colón, presidida por la horrible Torre de Jerez (uno de los edificios más feos del mundo). Girad a la izquierda subiendo por la Calle Génova, y torced algo más adelante a la izquierda de nuevo hasta llegar a la puerta principal de la Audiencia Nacional, parada indispensable para un abogado. Allí ejerció la judicatura durante muchos años Baltasar Garzón. Desde ahí combatió el tráfico de armas, el terrorismo de ETA, el narcotráfico. Desde ahí peleó por encarcelar y juzgar a Pinochet. En todos esas estaba cuando llegaron los ultras y le condenaron a no poder ejercer más de juez por haber cometido la desfachatez de investigar la corrupción del PP y los crímenes del franquismo. Cosas extrañas que pasan últimamente en mi país…

Volved a la Calle Génova, seguid subiendo y deteneos en la esquina de la Calle Zurbano. Si giraseis por Zurbano encontrarías, siete cuadras más allá, en la Calle Rafael Calvo 11, mi casa. La casa donde me crie, aprendí a hablar, a andar, a correr. La casa donde pasé mi infancia. Donde tenía mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas. La casa donde viví hasta los 16 años… Si giráiseis por Zurbano la encontraríais… pero no lo hagáis. Quedaos quietos y saludad al presidente, porque ahí, en la esquina de Génova con Zurbano, está la sede el PP. Si os quedáis un rato debajo de la ventana principal, igual tenéis suerte y os cae algún sobre :-P.

Girad ahora la cabeza hacia el otro lado de la calle. Veréis el portal de Génova 14. En el quinto piso de ese edificio pasé muchos ratos de mi adolescencia. Allí vivía mi amigo José Ignacio. En su casa  forjé dos de las mejores amistades de mi vida, que todavía duran. Una, con él. Otra, con el jazz.

Seguid subiendo por Génova hasta llegar a la Plaza de Alonso Martínez. Girad a la derecha, y ahí mismo está la Plaza de Santa Bárbara. Sentaos en la terraza de la Cervecería Santa Bárbara y tomaos la mejor cerveza y las mejores patatas bravas de Madrid (pedid al camarero “patatas Santa Bárbara”).

Seguid andando Plaza Santa Bárbara abajo y girad a la izquierda por Fernando VI. En la esquina con Pelayo hay un edificio modernista precioso, el Palacio de Longoria, probablemente obra de Gaudí y sede de la Sociedad General de Autores de España, famosa por su cruzada contra el pirateo de música, carretera y top manta, y porque te ponían multa si cantabas en la ducha sin haber pagado derechos de autor. Girad en esa esquina a la derecha y bajad por Pelayo hasta llegar a la Plaza de Chueca, donde una turista francesa fue fotografiada semidesnuda con su novio árabe en el barrio de Chueca (no es Sabina, es Dréxler, que no es lo mismo pero es igual…). Si es mediodía, tomaos un vermut en la esquina de Gravina con San Gregorio, en el vértice noreste de la plaza (no me acuerdo de cómo se llama la taberna, pero tiran el mejor vermut de Madrid).

Salid de la plaza por la esquina sudeste y girad a la izquierda en Augusto Figueroa. Como tendréis hambre después de tan largo paseo, entrad en la “Tienda de Vinos y Comidas”, restaurante familiar de comida casera conocido por todos como “El Comunista” porque allí se reunía en secreto la izquierda proscrita durante el franquismo. Se come muy bien y barato, la familia que lleva el negocio es súper maja, y hay mucho sabor a Madrid, toros e izquierdismo.

Justo en frente tenéis el Mercado de San Antón, donde tomar una tapa si os habéis quedado con hambre.

Bajad ahora por la Calle de la Libertad hasta el Café “Libertad 8”, donde hay música en vivo muchas noches. Otro de mis rincones preferidos, cuna musical de muchos cantautores que hoy están ya consagrados y que empezaron aquí.

Seguid bajando por Libertad hasta Gran Vía y girad a la derecha. Un poco más adelante, en la “Corrientes” madrileña, está el Museo Chicote donde antes estaba la taberna de Perico Chicote, famosísima en los años 40 y 50. Allí, enseñando las garras de astracán, se reclinaba en la barra de Chicote la “bien pagá” que derretía con su escote la crema de la intelectualidad

Continuad por la Gran Vía. Antes de llegar a Callao, girad a la derecha por la Corredera Baja de San Pablo, continuad por ella girando levemente a la izquierda y callejead un poco, ya sin la ayuda de este texto, hasta llegar, rendidos, al punto de partida. Habéis cerrado el círculo. ¡Si habéis llegado hasta aquí, os merecéis un buen descanso! Y recordad: he llorado en Venecia, me he perdido en Manhattan, he crecido en La Habana, he sido un paria en París, México me atormenta, Buenos Aires me mata, pero siempre hay un tren que desemboca en Madrid… pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid, pero siempre hay un vuelo de regreso a Madrid

De Madrid al Cielo…

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5 thoughts on “Recorrido por Madrid con Sabina de fondo

  1. Buena yunta ustedes dos!!!No serían los primeros en que entre dos cabezas escriben relatos interesantes, únicos, divertidos, útiles, amenos, sensibles etc… Pero SON USTEDES DOS!! Me lo imprimiré y en el próximo viaje a Madrid haré este recorrido, que es bastante parecido al que Ezio y yo hicimos hace 7 años.

  2. Jo Chema que nostálgica me ha puesto tu paseito por Madrid… Me recuerda un poco a los libros de Enric Gonzalez que supongo has leído (Historias de Roma, Historias de Londres, Historias de Nueva York), y si no te los tienes que leer corriendo´.

    Estoy deseando quedar contigo en el Gijon una de estas…

  3. No habia leido esta entrada, a mi me gusta mucho Sabina, ahora vivo en Madrid y simpre he querido que mi vida tuviera una especie de fondo musical acorde al momento (de momento los artistas elegidos, entre otros, son:Juan Luis Guerra para momentos romanticos, Mercedes Sosa cuano este inconforme, los prisioneros, Queen, la BSO de habana blues y por supuesto Sabina)..ustedes dos han hecho que esto se cumpla, no duden que haré el recorrido, parandome en cada calle, cada café, cada esquina que proponen y escucharé la canción correspondiente . Me encanta el plan!!!!

    Bsss

    Natalia Cruz

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