Habemus papam, che

A mí, quién ocupa el llamado Trono de Pedro me importa tanto como quién ocupa el despacho oval de la Casa Blanca. Es decir, mucho. No porque sea creyente, que no lo soy demasiado (soy más bien tirando a agnóstico, en parte por deformación profesional – demasiada ciencia -, en parte por incompatibilidad con la jerarquía eclesiástica – que no con la iglesia de base), sino porque lo que el Papa haga o diga influye en más de mil millones de personas entre las cuales se encuentran ministros, presidentes de gobierno y – más importante – directores de bancos y grandes empresas. El avance del SIDA en África o los derechos de gays y lesbianas, por ejemplo, dependen en gran medida de lo que diga este hombre vestido de blanco, por no hablar de la lucha contra las causas de la pobreza. Igual pasa con el presidente de los EE. UU.: tampoco soy norteamericano, pero lo que haga influirá en mi vida y en al de miles de millones de personas. Seguro. Por esa razón me empapo de todo lo que tiene que ver con la elección de Mr. President cada noviembre de año múltiplo de cuatro, y al día siguiente de la elección no me levanto del mismo humor si ha ganado Obama o si ha ganado Bush. No son lo mismo, por mucho que Obama nos haya decepcionado.

No me da igual, por tanto, quién gane esa elección tan medieval que es el cónclave. Nos afectará, seguro. Anoche seguí con interés el resultado de la elección, y me llevé una sorpresa. ¡El Papa tomará mate! ¡Probablemente se haya psicoanalizado! ¡Es argentino!  ¿Obligará a los fieles a pasar por el diván? ¡Va a llamar boludo al camarlengo! Estos argentinos… tienen a Messi, a la Reina de Holanda ¡y ahora al Papa! ¡Son una plaga! ¡Estoy rodeado! 😉

Fuera de bromas, al principio me llevé un alegrón con la elección de Bergoglio: ¡jesuita y latinoamericano! Parece sinónimo de progresista y opción por los pobres. Pero claro, después empecé a indagar y descubrí que no es precisamente Ellacuría (¡tampoco la pavada!, que diría S.O.L.E.). Bueno, al menos fue el anti-Ratzinger en la elección de 2005 y el cardenal Martini (abanderado del progresismo en la iglesia) le apoyaba – me dije. Seguí recabando información y me encontré con lo que esperaba de un argentino: que me ha hecho un lío. Me pasa igual que con Perón. No sé si Bergoglio es conservador o progresista, ni si está con los pobres por caridad o por solidaridad activa (¿lucha contra los síntomas de la pobreza o contra sus causas?), ni si apoyó a los padres villeros o se enfrentó con el padre Mugica, ni si es contrario o favorable a la teología de la Liberación, ni si es ultraconservador en temas morales o simplemente conservador (¿fue durísimo contra el matrimonio homosexual en Argentina, o fue tibio como asegura El País?), ni – lo más importante de todo – si de verdad actuó en connivencia con la dictadura o son solo calumnias. ¿De verdad fue tibio con Videla? ¿De verdad es de los de “cuando se callaron las iglesias“, que canta Leon Gieco? Tengo este lío en la cabeza porque mis fuentes (a saber: diarios El País y ABC – en España – y Clarín y Página 12 – en Argentina -, mi cuñado Pedro y mi sobrina Vicky) son contradictorias y porque interpretar la ideología de un argentino suele ser más difícil que saber si S.O.L.E. es del Madrid o del Barça, que ya es decir… 😉

¿Alguien que sepa de esto podría aclararme algo?

Lo que sí parece evidente es que estas preguntas no me las haría si hubiesen elegido a Scola o a Scherer, y eso ya es positivo. Tampoco me las hice cuando eligieron a Ratzinger, que ya ejercía de panzerkardinal cuando era prefecto de la Congregación para la Dotrina de la Fe, desde donde masacró a la teología de la Liberación condenando al silencio a teólogos como Leonardo Boff o Gustavo Gutierrez.

Al menos, con este Papa jesuita y latinoamericano, me cabe la duda. Luego pasará el tiempo, despertaremos y nos daremos cuenta de que, como Obama, este Papa matero nos ha decepcionado. O no, quien sabe…

papa_matero

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7 thoughts on “Habemus papam, che

  1. Te diré solo una cosa: yo no tengo derecho de preocuparme por ningún PAPA, porque, no soy católica (solo estoy bautizada y sin mi consentimiento) y además no tengo posibilidad de votar ni vetar en esta elección, ni en ninguna otra de esta índole. Si, me preocupa, a quién votare como gobernante, porque si, alli, es adonde tengo mi cuota de PODER para cambiar algo, inclusive en las relaciones del Estado con la Iglesia. Huyo de la evangelización; de una iglesia que se pronuncia en contra de los derechos individualesmas básicos como los del género; habla de los sociales pero sigue exhibiendo oropeles e imágenes para adorar. En fin, sin dudas, nadie tiene por qué compartir mi forma de ver las cosas. Esta elección, no se si es, una mirada misericordiosa sobre América latina o se vislumbra un funeral. Comparto Chema el trasfondo contigo.

    • También yo comparto (en un 80%) tu punto de vista, Teresa. El otro 20% es porque para mí la iglesia no es solo la que representan cardenales y obispos. Conozco a mucha gente de la iglesia silenciosa (mejor: silenciada) y transformadora que lucha por los derechos de género y trabaja en los sociales huyendo de oropeles. Además, sigue preocupándome el efecto que tiene el Papa sobre 1200 millones de personas aunque yo no sea, directamente, una de ellas…

    • ¡Ana! Te echaba de menos por aquí. Nunca me olvidaré de cuándo tuvimos la primera conversación sobre esto (Agosto de 1997) ni dónde (¿te acuerdas dónde? Si te digo que esa noche nos encontramos con Antoine en el metro…). Yo creo que ser agnóstico no contradice a la tetera de Russell, pero será un placerazo volver a discutirlo. Nos veremos… ¿en Girona o en Montpellier? En Mayo. Elige dónde 😉 Un besote.

    • La jerarquía eclesiástica de la Argentina estuvo involucrada con la dictadura militar. Hubo obispos como Medina que se probó, que entregó a muchos jóvenes de Jujuy , hoy desaparecidos y otros como Angelelli de La Rioja, que fue muerto porque no se callaba lo que habia que decir. Como se puede ver unos y otros se involucraron desde lugares completamente diferentes. Puedo comprender que algunos mantuvieran silencio, porque no todos estamos hechos de la pasta de los héroes, pero una cosa es mantener silencio y hacer lo posible y otra es delatar y señalar, lisa y llanamente. El mundo es asi nomás. Muy jodido. Y también todo lo contrario.

  2. jejejejeje!!! ¡Buenísimo! y sí, los argentinos somos difíciles de catalogar. He ahí nuestro encanto. 😉
    A mí no me sorprendería que hubiera sido parte de la dictadura, pero tampoco me sorprendería que sean calumnias. En el país Jardín de Infantes (así le llamaba Ma. Elena Walsh) que es la Argentina todo puede pasar. Si hasta un presidente dijo que lo echamos por televisión… !!
    Lo mejor es dejarlo todo librado a la marchanta (o a Dios para quedar a tono con el Papa).

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