El arte de simular

corazon_torso¡Muy buenas!

Hace algunos meses, estando en Zaragoza, recibí una llamada de Yiyo y Sara, dos amigos estupendos que además son padres de dos preciosidades: Aída y Miguelete. Yiyo me llamaba porque Miguel tenía que hacer un trabajo para el cole sobre inventos tecnológicos, o descubrimientos científicos o algo parecido. Recordó que yo había “inventado” un simulador de corazón y me pidió que le explicara a Miguelete en qué consistía. Tratando de buscar las palabras apropiadas para que un chaval de ocho años me entendiera, le conté a Miguelete que mis compañeros y yo habíamos “metido” en un ordenador muy gordo un corazón que era “de mentira” pero que se comportaba como si fuese real. Estaba hecho con matemáticas como las que le enseñaban en el cole pero un poco más difíciles. Como no era de carne y tampoco era de nadie en concreto, a nadie haríamos daño y a nadie le dolería nada si le provocábamos enfermedades. Haciendo eso podíamos investigar cómo funciona un corazón cuando está enfermo y podíamos estudiar cómo curarlo mejor. Pareció quedarse conforme con la explicación, y entonces me preguntó si había inventado algo más. Iba a decir que no, pero entonces pensé en el “Ferreri” y le dije, medio en broma medio en serio, que también había inventado un simulador de Fórmula 1 a tamaño real y que lo tenía en mi casa.

Me despedí de Miguelete y me pasó con su padre. A punto ya de colgar, caí en la cuenta de algo que me pareció terrible y que quise aclarar…

– Yiyo, espera…

– ¿Qué pasa?

– Dile a Miguelete que salvo lo del simulador de corazón y el simulador de Fórmula 1, el resto de mi vida es real, no es simulada…

– ¡Vale, tío! ¡Me lo creo!

Nos reímos un rato y nos despedimos, pero yo me quedé dándole vueltas a lo de simular cosas. En ciencia, simular es investigar la validez de una hipótesis utilizando modelos (generalmente matemáticos) pero, en la acepción más general que ofrece el diccionario de la Real Academia Española, ‘Simular’ (del latín simulāre) significa “Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es“. De eso, compañeros, el mundo rebosa.

artur_baptistaLa semana pasada, sin ir más lejos, se supo que Artur Baptista da Silva, conferenciante y tertuliano habitual en los programas de economía portugueses de televisión y radio, no era en realidad el economista experto que simulaba ser sino un ex-presidiario que salió de la cárcel hace año y medio y que sabe más bien poco de macroeconomía. Eso no le impidió pontificar sobre cómo salir de la crisis en tertulias, debates y conferencias sin que los expertos reales que compartían con él mesa y audiencia descubriesen que solo simulaba. La cuestión es que el impostor decía verdades como puños que nadie se atrevía a plantear y, desde el respeto que infundía su fingida posición de experto consultor de la ONU, consiguió que todo el mundo le escuchara. La historia es asombrosa: es un engaño que deja en evidencia a los economistas reales y a la teoría económica en sí, da para un análisis sociológico profundo y además tiene los ingredientes perfectos para un delicioso cuento de ficción (¿qué es la ficción sino una simulación de la realidad?). Cecilia, ¿te animas a escribirlo? 😉

amy_martinQuizá para no ser menos, Carlos Mulas, hasta anteayer director de la Fundación Ideas (vinculada al PSOE) también simuló ser quien no era. Este Miércoles se descubrió que Amy Martin, brillante columnista autora de diversos artículos, informes y trabajos para la citada Fundación, no existía en realidad: Mulas, supuestamente, utilizaba esa falsa personalidad para cobrar por unos trabajos que, todo hay que decirlo, sí existían en realidad. Antes de ayer se supo que en realidad quien simulaba ser Amy Martin era Irene Zoé, la ex-mujer de Mulas – todo muy novelesco de nuevo, como veis – que es escritora en la vida real. Ella alega que no hay nada ilegal en firmar trabajos con nombre ficticio. Es cierto que el uso de pseudónimos siempre ha sido muy común y perfectamente lícito en literatura (casi nadie conoce a Marie-Henri Beyle pero sí a Stendhal), en periodismo (el escritor de críticas literarias y políticas Fígaro no era otro que el mismísimo Mariano José de Larra) y hoy también en algunos blogs (nunca sabes quién escribe si no firma con su nombre…), pero en el caso de Amy Martin todo hace sospechar que el uso de ese nombre simulado oculta algo que huele bastante mal: más que un pseudónimo parece una tapadera.

Hay muchas más historias sobre simulación, y algunas incluso más feas. Mi simulador favorito de estos últimos días es Taro Aso, Ministro de Finanzas de Japón. Durante su intervención en el Consejo Nacional de Seguridad Social japonés, dijo que las personas mayores (a las que se refirió como “gente de tubo”) “deben darse prisa en morir” porque de otro modo el sistema de pensiones y de atención médica a la tercera edad se volvería insostenible (me recordó a ese otro gran humanista, George W. Bush, cuando dijo aquello de que para terminar con los incendios forestales lo mejor era talar los bosques). Lo que dijo ese ministro japonés no es aceptable ni en broma, pero lo más indignante es que no ironizaba: hablaba en serio. Diciendo semejante disparate, Taro Aso simuló ser persona.

programa electoral del ppPero quizá al simulador más ilustre lo tengamos en Madrid viviendo en el Palacio de la Moncloa. Mariano Rajoy llegó a la presidencia del Gobierno diciendo que iba a hacer exactamente lo contrario de lo que luego hizo (y sigue haciendo). Es decir: lleva más de un año simulando que es presidente de un Gobierno legítimo. Las propuestas electorales de un partido, por lógica, deben llevar implícita una promesa de cumplimiento, de modo que si el Gobierno que resulta de las urnas termina haciendo lo contrario de lo que propuso será un Gobierno legal, pero no legítimo. Zapatero también simuló lo mismo entre Mayo de 2010 y Diciembre de 2011, período en el que además simuló ser socialista, aunque en su caso pareció todo mucho menos alevoso y premeditado.

Los Gobiernos que, como el actual, incumplen sistemáticamente lo que prometieron hacer son legales, desde luego, y también son democráticos. No lo dudo, y esa es justamente la raíz del problema. El diccionario de la Real Academia Española define ‘Democracia’ (del griego δημοκρατία), en su primera acepción, como una “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno“. Pero si esa intervención se limita a que un día de cada 1461 el pueblo puede decir cómo quiere que se le gobierne y los 1460 días restantes tiene que quedarse calladito, aunque el gobierno – delegado del pueblo – haga lo que le venga en gana, entonces es que nuestra democracia simula ser una Democracia.

.

que_es_la_democracia

.

Anuncios

13 thoughts on “El arte de simular

  1. Pero Chema, en una simulación se espera que la audiencia sepa que todo es pura ficción (ficción que será más o menos creíble en función del talento o la calidad del simulador).

    Diría que algunos de los individuos que has puesto como ejemplo son más dados a DIsimular, lo cual por otra parte también es un arte digno de estudio.
    (Del lat. dissimulāre). Encubrir con astucia la intención.

    Tal vez puedas escribir otra entrada sobre ello 😉

    • ¡Hola Miguel! Pero es que la audencia (el pueblo, o al menos parte de él) SÍ sabemos que todo es pura ficcion porque los políticos-simuladores no tiene mucho talento… ¿o acaso alguien se creía lo que decía Rajoy en campaña? De todos modos, me lo apunto para la próxima entrada…

      PD ¿Qué tal por Madrid? ¿Mucho frío? No te dejes intimidar por eso del tiempo: los madrileños somos muy frioleros, aunque simulemos no serlo 😉

      • ¡Hola! El frío es pan comido, salvo a primera hora de la mañana cuando estoy esperando al autobús…recién levantados, mis genes no saben de dónde son 😉
        Por aquí bien, el trabajo es interesante y voy conociendo gente y lugares poquito a poco.

        PD: En cuanto a lugares (simulados o no), aceptaré encantado cualquier recomendación que tengas.

  2. ¿Un actor simula ser quien no es? pues NO. Él simula ser quien debe ser en la ficción de su actuación. Pero cuando miramos alrededor, por allí, en la vida real, los simuladores son una verdad escondida, tapada, mimetizada, velada. Ellos actúan como lo que son: “simuladores”. La cosa es, cuántos de los congéneres que interctuamos con ellos, tenemos la capacidad de ponerlos en evidencia, o la valentía para hacerlo y sobre todo cuántos seríamos capaces de investigarnos a fondo y aceptar el descubrimiento de que a veces, tambien somos simuladores.
    Es para pensar que un niño que juega, simula. Un adulto que simula, no juega.

    • “¿Cuántos seríamos capaces de investigarnos a fondo y aceptar el descubrimiento de que a veces, tambien somos simuladores?”… ¿Y cuántas de esas veces simulamos ante los demás porque también simulamos ante nosotros mismos?

      Yo como adulto, quiero jugar, no simular. Jugar por jugar, como dice Sabina, sin tener que morir o matar…

      • Estoy segura que los adultos dejamos de jugar, en la medida que somos concientes de las posibles pérdidas que nos podrían alcanzar, si jugaramos sincera, libre y confiadamente. De verdad jugamos, cuando a solas, podemos hacerlo con quienes son como nosotros. Hacer esto con cualquiera, es para héroes y ultrapacientes, en el mundo que corre. Hablo en los planos fundamentales: el religioso y el político. Es fuerte el histórico mensaje de: feos, sucios y malos para la izquierda ¿no?.

  3. Yo siempre con la cita de Churchill a cuestas. Esto es lo que decía de la democracia

    “La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás”

    (“Democracy is the worst form of government…except for all the others”)

  4. Lo primero, Miguel te manda un saludo y esta flipado de ver que es participe de tu historia
    Bueno, y lo que le falta al comentario, es la cara de Miguelete,.. MIguel, cuando le contaba que conocia a un cientifico inventor, y que él tambien lo conocía. Y me dice,.. anda ya. Y bueno, acto seguido, desde el móvil, localizo a Chema,.. y bueno, él no salia de su asombro, cuando Chema tan gustosamente, y tan acertadamente, le contaba lo del simulador del corazón. Los ojos se le salian desbordando una sonrisa, de las que Miguel regala tan ilusionadamente con su pasión. Fué una tarde estupenda, y realizó un gran trabajo. Gracias Chema por tu disposición tan cercana. Un abrazo. Yiyop.

    • ¡Me habría encantado ver su cara! Yiyo, dile a Miguelete que yo también estaba flipado de salir en su trabajo de clase. Tenéis que enseñármelo, y cuando nos veamos tengo que mostrarle a MIguel el “corazón virtual” :-). Besos para los cuatro.

      • Miguel dice que le gustaría verlo, te manda un abrazo, y que si de paso, montamos en el ferrari ese, pues que tambien estaría bien. (los dos,.. ehh, padre e hijo). Esto implica una cena, estilo parrillada argentina, con previos mates, y anuncios de cervezas como preliminares. Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s