Lugares comunes…

Chema_700¡Muy buenas a todos! Hoy dejo de escribir en facebook y me mudo, con muy poco equipaje, a este blog. Como escribí el otro día, el blog nace sin ninguna pretensión. Escribiré lo mismo que antes escribía en facebook pero en otro soporte. Quizá algunas entradas sean más extensas y tengan más enlaces, porque este formato lo permite, pero nada más. Seguiré escribiendo sobre cosas absolutamente intrascendentes para el mundo pero que son importantes para mí y que adquieren otro color cuando las comparto. Delirios desvelados de insomnio, mala leche travestida en crítica política, miedos disfrazados de canción, amores encarnados en ciudades, sueños escondidos en viajes, recuerdos cargados de futuro o planes empapados en pasado… Los productos de mi neurosis, vaya. Mis lugares comunes.

Este es el segundo blog que escribo. Al primero lo llamé “Goulash” porque lo escribí cuando vivía en Hungría y esa fue la primera palabra que supe decir en idioma magyar (aunque, curiosamente, la aprendí en Costa Rica catorce años antes de pisar Hungría…). Con éste no podía seguir la misma lógica (tendría que llamarle “ajo” o “gu-gu”…, ¿no?), así que sin pensarlo demasiado lo he llamado “Lugares comunes”. Esta expresión suele tener un matiz peyorativo en literatura (pues su uso tópico denota falta de creatividad), mientras que en retórica aristotélica se refiere a los enunciados generales que pueden servir indiferentemente en cualquier tema, pero no lo elegí por ninguna de esas acepciones. Lo escogí porque los míos, mis lugares comunes, son los que van a habitar aquí y porque quiero homenajear a la película que más me ha conmovido en mi vida.

lugares-comunes-portada¿La habéis visto? Si no lo habéis hecho, os sugiero que detengáis el mundo en este mismo instante y os sentéis a verla de inmediato. Desde la voz en off de Federico Luppi en la primera escena (“El escritor escribe. Si alguien quiere aprender a escribir podrá llegar a ser una persona que escribe, pero nunca será un escritor…”) hasta esa mirada profunda de Mercedes Sampietro en la última toma, toda la película es una obra maestra. Es inteligente, profunda, lúcida, actual y a la vez intemporal, argentina y a la vez universal, bonita, mágica. Dura también, para qué vamos a engañarnos; dura, cruda y descarnada, pero desbordante de ternura e inteligencia. Es un tratado sobre la dignidad, los valores, la izquierda, la enseñanza universitaria, el amor de pareja, el compañerismo, la lealtad, la supervivencia, la emigración, las relaciones padre-hijo, la búsqueda incansable del deseo de vivir. Por encima de todo, es un tratado sobre el dolor de la lucidez (“La lucidez es dolor y el único placer que uno puede conocer” le dice Luppi al espectador, hablándole a la cara. “Lo único que se parecerá remotamente a la alegría será el placer de ser consciente de la propia lucidez“). De ese puñetero dolor no podemos, ni debemos, desprendernos por mucho que nos pinche y nos perturbe.

Es buena hasta la fotografía: Buenos Aires luce preciosa, Madrid no se queda atrás y por las sierras de la Córdoba argentina dan ganas de perderse por varios días o varios siglos. ¿Y qué decir de la música? Maria Teresa Vera cantando El adios del soldado (aquí la tenéis cantada por Silvio Rodríguez en versión inédita) solo añade más magia a la imagen y la palabra. Los intérpretes están imponentes: de Mercedes Sampietro me vuelvo a enamorar cada vez que la veo, y a Federico Luppi quiero parecerme cuando yo sea más joven. A muchos la película les deja un poso pesimista o amargo; a mí, cuantas más veces la veo, más me hace imaginar el futuro con esperanza. Para simbolizar esto, y en secreto agradecimiento a Adolfo Aristaráin por esta joya, hay un rincón escondido en la entrada de mi casa donde, si uno sabe mirar, pueden leerse los números uno, siete, ocho y nueve sobre fondo azul, blanco y rojo..

facebook-blogA lo nuestro: adios, facebook; hola, blog. Dicho y hecho: a partir de ahora, nos vemos aquí, en este “espacio público”, como dice Lydia, pero que es tambén privado porque no aparece en ningún buscador. Solo lo conocéis vosotros y algunas personas más a las que invitaré. Ojalá os parezca interesante lo que escribo, como dice Verena, aunque a veces sea crudo como la vida misma, como dice Guillermo. Trataremos de abrir puertas, como dice Teresa, y seguiremos adelante, como dice Gerardo. Aunque no seais mucho de leer blogs, como dice Mariana, si os hace bien leerme, como dice Bego, los chemistas (kamarada, ¡yo soy Felixista!) y los ávidos de blogs, como María, tendremos aquí un lugar de encuentro si no os importa seguir un par de links, como dice Sabina. A los que queréis seguir leyéndome, como Ingrid, allá donde escriba, como Sonia, os pido que sigáis ayudándome a seguir descubriendo a los JavierKrahes de la vida, como dice Irene, a seguir replanteándonos muchas cosas, como dice la tía Marta , o a seguir compartiendo palabras poco inocentes, como dice Ana (y a tí, Mamá, gracias también por querer leerme ;-)).

Lo haremos aquí, como lo hacíamos en facebook, exactemente igual, pero a salvo de facebookadas. Hasta podéis poner “Me gusta” (aquí es anónimo) e incluso (oh, novedad) “No me gusta“. Si además participáis con comentarios, como hacíais en facebook, estupendo: me encantará (y si encima participáis vibrando, ya ni te cuento, amiga…).

Besos. Gracias por venir 😉

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PD De momento, anunciaré las entradas en mi página de facebook, pero con el tiempo dejaré de hacerlo. Os sugiero utilicéis el botón “Seguir el blog” (en el menú de la derecha) para recibir notificaciones de las entradas en vuestro correo electrónico.

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19 thoughts on “Lugares comunes…

  1. Bueno primo, pues todo lo que tu hagas será exitoso, ya sabes que soy tu mayor fan! Desde la isla británica te deseo todo lo bueno! Te sigo de cerca primito!

    • Gracias, primita anónima 😉 En el blog de Hungía escribiste comentarios geniales. El de “¿estan los dofetilides en el brócoli?” marcó una época… En éste espero volver a morirme de risa contigo…

  2. ¡Qué alegría! ¡Pero qué alegría volver a leerte! Sonreí cuando leí en el mail la buena nueva de un nuevo blog. Porque además no tuve ni tendré facebook y era injusto perderme esto. Seré fiel seguidora. ¡Gracias por compartirlo!

    • La alegría es mía por volver a tenerte por aquí, Mery. ¡Cuánto tiempo sin saber nada de vosotros! Me acuerdo de aquellos días de Girona a menudo (sobre todo cuando “amortizo” una lata de choclo o me pongo mi saco de vicerrector ;-)). Te escribo mañana. Un beso enorme desde el otro lado del charco.

  3. Hola primito lejano. Llego a ti x un comentario afortunado de tu hermana en FB. He leído casi todos tus artículos de golpe saltando de uno en uno con una sonrisa en la mirada y me has descubierto “lugares comunes”, una joya que vi hace años pero que esta noche he sentido con otra lucidez. Gracias! Cuando me estoy perdiendo lo esencial de la vida, siempre hay un dedo que señala. Te seguiré de cerca.

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